Y la rueda sigue girando…

Nunca pasa de moda…

Texto de AmoDragón:

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Ya en otras ocasiones he manifestado lo aburrido que resulta el eterno ciclo del BDSM en la red, en el que una y otra, y otra, y otra, y otra vez se reproducen los mismos debates, con los mismos argumentos, las mismas bobadas e incluso, a veces, l@s mism@s protagonistas. O al menos, parecen serlo.

Con el paso de los años, algunos terminamos desarrollando una especie de sexto sentido especializado en pronosticar cuál será el siguiente debate o bobada en renacer de sus cenizas.

Lo normal sería que, de cuando en cuando, se produjese algún tipo de avance por mínimo e insignificante que fuese. Pero esto no suele suceder jamás. Ésto seguramente se deba en buena parte a la constante renovación de los participantes de los foros y, en alguna medida (a veces), también de la vida pública BDSM. Pero también hay otras muchas razones que tienen que ver con la psicología del comportamiento y, mayormente, con los objetivos que nos mueven a cada cual a participar de una u otra forma de todo esto. Creo que no es nada desdeñable el factor de implicación (la falta de, concretamente) con la cultura BDSM y la identificación propia como miembro/a de la misma. Esto último, a mi casi nulo juicio, explica el por qué hay tantas personas (en realidad, prácticamente nicks) que no tienen el más mínimo reparo en argumentar una cosa sobre un tema y lo contrario sobre otro. Por ejemplo, argumentar que el BDSM es algo concreto y reglado en un momento y, al siguiente, que es algo cuya naturaleza depende de como lo sienta cada cual.

Y la rueda gira, y gira, y gira…

Y ahora toca hablar de cómo ha de ser una verdadera relación D/s, de cómo ha de ser una buena sumisa o esclava. De si el BDSM es sexo o no, o si el BDSM es o no sexo duro. De si es «sano» o «sensato». De como se debe sentir, actuar, etc un rol determinado. De si «esto no es un juego». De cómo ha de ser la relación perfecta 24/7. De…

Y saben? Cuando alguien escribe sobre estos temas hago dos cosas: una, leer sus argumentos, intentar entenderlos y, si no superan la prueba, valorar la experiencia de quien los expone, no tanto el tiempo que lleva por aquí (aunque también), si no lo que ha vivido y manifestado anteriormente y su coherencia.

Y sucede que cuando uno lleva tanto tiempo por aquí, con el mismo nick, con la misma historia lineal y con las limitaciones que impone el hecho de «ser de provincias» (el principal medio de relacionarte es la red), resulta que se convierte en una suerte de encarnación de UATU del cibermundo BDSM que ha visto la llegada, el nacimiento, las relaciones y las trayectorias seguidas de la mayoría de la gente. Es decir, que conoce las realidades, las virtudes y miserias de much@s.

Por supuesto, lo educado es callarse. A lo sumo, intentar mostrarle las lagunas de sus argumentos, contra-argumentar y/o mostrar la realidad. Pero cuesta, de verdad que cuesta… y mucho.

He visto y veo definir lo que debe ser una relación D/s «de verdad» a personas que sé que en su vida han tenido una o, a lo sumo, tuvieron una una vez, hace tiempo… un par de meses pero que «no funcionó» o «tuvieron que dejarlo por que…». O que tienen en su haber una larga ristra de relaciones «D/s» encadenadas, todas con idéntico resultado. Y Lo mismo aplicado a relaciones 24/7.

He visto y veo a personas definirse en un rol y cambiar de uno a otro, siempre con el argumento de que es «el suyo, el de su verdadera naturaleza» y pretender dar lecciones a los que permanecemos estables en nuestro rol (ojo!! no hablo de switch´s, hablo de quienes incluso niegan serlo).

He visto y veo, personas definiendo cómo debe comportarse alguien según su rol, cuando en la práctica nunca lo han hecho ellas mismas.

He visto y veo a embusteros, falsarios, infieles, abusadores, maltratadores, etc, hablar y ser tratados como «señores» y «caballeros de honor».

He visto, veo y seguiré viendo.

Así que, si tú que me lees tienes intención de quedarte por aquí y de hacer algo más que buscar a alguien con quien meter y crees que puedes aceptar un consejo mío, hazme caso: Siempre que leas algo, estudia bien sus argumentos, hazles la prueba del algodón y luego, pregúntate si esa persona tiene en realidad la experiencia suficiente sobre el tema que pontifica.

DR

(jul’2017)

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