Los estafadores emocionales

 

“Me siento estafada, dolida que mi alma muere por minutos….

Pense que despues de 5 años muy perdida encontré mi lugar, pero no se si tuve la suerte o la desgracia de encontrarme con usted, me hizo tan feliz, tan pero tan feliz el mes que fuí suya, por que sí… fuí suya. Aún teniéndome oculta así me consideré con todos los cargos que conllevaba eso.

Ahora solo siento dolor, me siento engañada. Hablo con gente y nada me llena, sabiendo cada vez más cosas. Cosas sorprendentes: sumisas que se llenan la boca de tener amo y tiran su nombre por el suelo ensuciándolo ya que se desahogan con otros dominantes mientras su amo esta ausente… Por eso me siento doblemente estafada.

Soy sumisa sin experiencia ninguna. Usted me dio la oportunidad de sentir… pero que sentí si para usted fuí una presa como tantas que han caido en sus redes?. No sé que pensar ya que no consigo sacármelo de la cabeza. El cómo y por qué pasó, no se aún… necesito dejar mi duelo atrás para poder seguir mi vida, y volver a sonreir de nuevo.

Pienso en si el bdsm es una gran mentira, que mis sentimientos no son reales, si alguna vez podré volver a mirar hacia delante… Me cansé, me cansé de verdad. He llegado a despreciarme por fallarle, pero realmente fué usted a mí, ya no solo como dominante sino como persona, sabiendo por lo que estaba pasando y sin ni siquiera preguntarme, desapareció tal y como llegó; eso sí dejando un rastro de dolor… Sí “señor” sí, así me siento.

Mientras escribo esto caen lágrimas por mis mejillas, pero sonrío: por primera vez soy capaz de soltarlo abiertamente.

Me sorprendo… usted cree una cosa y realmente todos saben de qué pie cojea. La pena es no habeerlo sabido antes. Ahora, es hora de darle las gracias…

Le doy las gracias por hacerme sentir una basura.

Le doy las gracias por pensar que no servía como sumisa.

Le doy las gracias por pensar que todos eran así (como usted).

Le doy las gracias por cada lagrima que derramé por usted, ya que no se merece ni una sola.

Le doy las gracias por hacerme mas cauta.

Le doy las gracias por hacerme mas fuerte.

En fin gracias por destrozar mi primera experiencia. Eso sí, ahora el luto está por terminar. Me doy cuenta que sólo fuí un juguete a su antojo y que fui estafada emocionalmente. Espero que la próxima presa que tenga se de cuenta antes de que le haga daño gratuito, por que eso ha sido… Espero que le vaya bien y sea lo más feliz posible sabiendo lo que hace. En fin, mi vida sigue. Espero encontrar a esa persona que sí me haga sentir y poder dar y recibir…”

(Texto tomado del Blog de Ariell, en Someteme.com)

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Este escrito narra la experiencia real y concreta de una mujer sumisa. Sin embargo, estoy seguro de que un número significante de quienes la lean se sentirán inmediatamente identificadas y con deseos de firmarlo como propio, si no fuese por que su estado emocional se encuentra tan alterado que se sienten tan culpables como avergonzadas.

Han sido víctimas de lo que se denomina “estafadores emocionales”.

Los estafadores emocionales son personas que aparentan ser lo que no son, jugando sin escrúpulos con los sentimientos y expectativas de otras personas y entre ellos los hay con una gran habilidad, son verdaderos virtuosos de la manipulación y el engaño.

Son maestros del disfraz, aparentando ser dignos de total confianza. Como leones en la estepa, estudian el entorno y buscan aquellas presas fáciles. Son expertos en detectar a mujeres que están pasando un momento difícil de sus vidas, que se encuentran heridas emocionalmente y que buscan algún tipo de vía de escape. Principalmente sin experiencia y fáciles de deslumbrar. Su objetivo es seducirlas a toda costa y se adaptan perfectamente a las circunstancias: dirán lo que sea necesario decir. Las harán sentir princesas, les dirán que nunca han sentido lo que ellas les hacen sentir. Les dirán que son lo mejor que han visto nunca. Que son “auténticas”, sin importar conocerlas apenas. También renegarán de sus otras relaciones, aunque eso sí: la víctima de turno deberá de mantenerse oculta.

No tienen reparos en fingir un amor que no sienten, ni sentirán. En cierta forma, su perfil se aproxima bastante al de un psicópata.

Una vez logrado su objetivo, la víctima se convierte en un lastre y a partir de ahí, los caminos que siguen pueden diferir, pero por lo general suelen optar por mantener “el pez en el anzuelo” mientras que este no cause demasiados problemas. Siempre suelen culpar a la otra parte de la ruptura, incluso si tienen la suficiente habilidad son capaces de “empujar” a la víctima hacia ella: lo que sea necesario para poder seguir manteniendo su ilusión de persona íntegra. Otra opción es culpar también a otras personas.

Suelen así mismo tomarse su tiempo en mantener el pez en el anzuelo de una u otra forma, para impedir que se les escape, impidiendo de esta forma que la persona estafada emocionalmente pase el debido y necesario duelo sanador: esto potencia su ego y les permite tener siempre un bote salvavidas a mano.

Lamentablemente, los estafadores emocionales son un cáncer de la propia sociedad humana. No son algo exclusivo de nuestro mundo, pero sí es cierto que es un fenómeno que se ve exponencialmente aumentado por internet. La propia red les ampara, les da cobijo y protección, al tiempo que les permite disponer de los disfraces necesarios. De alguna forma, les permite hacerse con una “reputación” virtual que puede ser absolutamente falsa que les ayude en su inmoral tarea.

Los efectos en las víctimas son devastadores. Tras el subidón emocional que les regalan, llega el momento de la desolación y el abandono. Se quedan en un limbo de descontrol emocional, de sentimientos de fracaso, de culpabilidad, de “no saber qué pasó” que cuesta mucho superar.

¿Merece la pena destrozar así a una persona tan solo para poner una muesca más en su pene?

 Para ellos, sí.

¿Se pueden reconocer de alguna forma?

Aunque hay algunas señales que podrían evidenciar que estamos ante un estafador emocional, no es nada fácil descubrirlos hasta que la presa muerde el anzuelo. Y muchas veces no son ellas mismas las que se dan cuenta, atrapadas en la tormenta emocional en la que son abandonadas. Son personas amables, seductoras, aparentando una gran seguridad en sí mismas. En el BDSM encuentran la coartada perfecta para sus deseos de poder, control y autogratificación.

¿Cómo protegerse de ellos?

 La única forma de protegerse mínimamente de ellos es tener el conocimiento de que existen y son reales. Esto ayudará a mantenerse alerta. Además, es importante no perder de vista la realidad y basarse en hechos más que en palabras. La sensatez es una buena herramienta para todo: es la navaja multiusos de la mente. No parece nada sensato que alguien se enamore o quede prendid@ de “nuestros encantos” de buenas a primeras, esto es algo que requiere de cierto tiempo. Desconfíen si intentan mantener oculta su relación ante alguien o ante los demás (por ejemplo: comportándose de forma diferente con usted en público o en privado, no dejando rastros de su relación…). Aquí, en sométeme, pregúntense por qué, si sabe que es usted una persona real y que tanto significa para él no le avala o valora en su perfil.

¿Cómo superarlo?

Lo primero, es tomar conciencia plena de que ha sido víctima de una estafa emocional. Eso significa darse cuenta que esa persona que usted cree no existe realmente. Sólo es un espejismo de su mente, creado por un maestro de las ilusiones. Sólo era un disfraz diseñado para estafarla. Jamás sintió nada por usted, más que su propio interés enfermizo y egoísta. Dado que difícilmente les permitirán superar su duelo, les sugiero que lo cierren ustedes mismas. Pueden hacerlo mediante una última comunicación a la que no admitirán respuesta (y si llega, eliminenla) en la le declaren que está oficialmente muerto para usted. En un mundo ideal, sería conveniente la denuncia pública de esta persona, siempre que esté usted dispuesta a asumir el acoso y la culpabilidad a la que será sometida. Sin duda, su denuncia sólo servirá para inmolarla a usted. Pero servirá para que quizás otras personas en su misma situación den un paso adelante y consigan cambiar las cosas. Pero ya sabe: será culpabilizada, puede que insultada y hasta ridiculizada por ello. Así que esta vía es poco aconsejable.

Lo más importante es darse cuenta de que, pese a que los sentimientos de usted hacia esa persona eran sinceros, intensos y puros, éstos no fueron ni serán correspondidos jamás. Usted pudo AMAR con toda su alma, pero no fue así por la otra parte. Esa persona que usted lucha por desterrar de sus sentimientos JAMÁS existió.

Dragón

8 comentarios en «Los estafadores emocionales»

  1. Las relaciones BDSM provocan emociones y sentimientos muy intensos, todo se vive a flor de piel. Y desgraciadamente esto sucede para bien y para mal. Este es el sentimiento que se queda cuando sientes que te han ultilizado, que no has sido más que el mero pasatiempo de alguien que ni siente ni padece, al menos por ti. El desconsuelo es tremendo, el pesar de saber que tanto amor entregado ha sido erróneo e inservible, y encima aún queda ese doloroso duelo por pasar, y esa sensación de haber sido estafada por asumir. Es duro, no hay palabras que sirvan de consuelo, el tiempo pasará y el dolor se irá mitigando. Pero no vale la pena desaprovechar ni un minuto más en esa persona, tus lágrimas sólo siguen regalándole más de ti, y una vez consciente de la estafa, es un lujo que no te debes permitir.

    1. Cierto que son relaciones intensas, y que a veces no se saben apreciar en el momento, las emociones y las pasiones se pueden llegar a malinterpretaar…
      El amor entregado siempre que sea de forma sincera no puede haber sido un error…
      Un Saludo Xana. ;D

  2. Saludos señorita xana. Siempre un lujo leerla por aquí… y donde sea!!

    Lo peor de todo, a Mi juicio, es que buena parte de esos estafadores emocionales dentro de Nuestro mundo son «personajillos» de cierto «renombre» (esto lo entrecomillo por que en realidad su «renombre» se circunscribe a pequeños entornos, fuera de los cuales nadie sabe quien és el payo ése). Y esto dificulta el hecho de denunciarlos, pues siempre habrá quien les «valide» y defienda… adivina cómo?? EFECTIVAMENTE!! Culpando y criminalizando a la víctima!!

    Por que, teniendo en cuenta que ante acusaciones de delito, incluso ante sentencias judiciales firmes, ésa es la reacción habitual… Qué esperar ante algo que sólo es inmoral?.

    Me repatea las entrañas que las víctimas no se atrevan a dar los nombres de estos energúmenos. A base de mucho trabajo, se consigue obtener alguno… y se sorprenderían de conocerlos.

    En fin… muchas gracias!!!

    Dragón

  3. Lamentable, simplemente lamentable que una persona que pone toda su ilusión en tratar de descubrir aquello que ha llevado oculto y que ha necesitado fuerza para reconocerlo y atreverse a probar, se encuentre en este estado después de que un «impresentable» juegue con los sentimientos de una persona.

    Hay que tener en cuenta que esto no es un mal de este nuestro mundo, si no que como bien se apunta, es un mal que pertenece al género humano, dentro y fuera del BDSM. Es como los curas “pecadores”. O los banqueros corruptos y malversadores de dinero. El grupo al que pertenecen no les viste de un aura especial que les hace cumplir con las reglas establecidas de dicho grupo, son ante todo, humanos, con sus virtudes y sus defectos. Y como humanos, son ellos los que deciden ir por caminos diferentes a los marcados por el grupo al que pertenecen.

    Yo personalmente, veo en el BDSM unas reglas claras, unos valores fundamentales y un respeto con letras mayúsculas, sin todo esto, lo siento, yo no concibo el BDSM, por eso no entiendo como esta gente puede llamarse amo y pasarse por el forro de la chaqueta todo lo que el BDSM representa para todos los que sí tenemos claras ciertas premisas.

    Diré, que estos «personajes» no merecen llamarse amos ni dominantes, ya que un verdadero Dominante o Amo, jamás tratará así a su sumisa. La sumisa es para un Amo ( al menos así lo entiendo yo) un tesoro, su más preciado bien, la otra mitad que le hace ser lo que realmente es.

    Sé que no siempre se puede hacer lo que uno desearía, pero es importante contrastar la información ( respetando ciertos límites, sobre todo en el caso de gente que lleva doble vida) y lo que se sepa de ese “supuesto amo”.

    Ver si se mueve en círculos donde otros Amos o sumisas puedan saber de su buen hacer. Y sobre todo apoyarse en gente real que lo viva de un modo más abierto ( esto no implica que la gente que vive el BDSM en su vida cotidiana lo vaya publicando en el tablón de anuncios de su empresa o en sus círculos vainillas) pero sí contrastarlo en foros o círculos donde otras personas nos puedan ayudar a identificarlos.

    FENEC

  4. Saludos Amigo FENEC… Con su partcipación aquí, es hora de que empeceMos a vestir de gala este blog! Gracias!.

    Lo curioso es que esos energúmenos utilizan los mismos términos que utiliza usted y hacen encendidas defensas de esos mismos valores. Su mimetismo es una de sus mejores armas…

    De hecho, estoy seguro de que si la autora de el escrito con el que comienzo Mi texto dijese el nombre, muchas de las personas que ahora la arrullan y claman al cielo puño en alto maldiciendo recularían de inmediato…

    En fin, un abrazo Amigo!

    Dragón

  5. Gracias por sus palabras Dragón.

    Quizá sea hora de hacer frente común, defensa numantina y no recular ante esos nombres, por muy «catedráticos» o «famosos» que sean,por el bien general del BDSM y de sus practicantes.

    FENEC

    1. No crea. Hoy por hoy no serviría de nada. En estos momentos lo mejor que podemos hacer es ir contrarrestando el malogrado discurso del BDSM que tenemos. Ir repartiendo sensatez, cordura y conocimientos. Y luego, quizás sí podamos hacer algún tipo de frente común. Por que hay un gran problema en esto: cómo saber quien es quien.

  6. Estoy totalmente de acuerdo con las conclusiones de esta entrada pero con todo respeto daré un giro a la responsabilidad que estas situaciones.
    La “pezca” lamentablemente la hacen muy sencilla ciertas sumisas que desde su desesperación, su soledad o simplemente ánimo de vivir lo ansiado literalmente “se regalan y ofrecen”, evidentemente No Generalizo, pero desde mi humilde experiencia casi no cuesta mucho esfuerzo contactar a algunas que ni siquiera esperan ser localizadas sino que están buscando constantemente y poniéndose en contacto. Es increíble que aún indicando en mis perfiles que no busco sumisas, porque vivo una relación D/s de mutuo respeto, ni siquiera se tomen la molestia de leerlo. Ellas mismas facilitan las cosas a estos personajes. Por lo que no sólo es detectarlos y denunciarlos públicamente sino insistir mucho, muchas de veces si es necesario, en la preparación previa que todos necesitamos antes de incursionar en este mundo que también es responsabilidad de ellas.
    El ser sumisa no significa regalarle la vida a alguien con tanta facilidad, una sumisa que se valora tiene que ser fuerte, inteligente y preparada … de lo contrario terminará engañada en la mayoría de los casos.
    Perdón si considera que me salí de contexto pero fue un pronto inevitable.

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