De los cuentos para irse a la cama de los hermanos Grimm… a las Bellas Durmientes torturadas

«—No os castigaré mucho —dijo él con ternura, levantándole la barbilla—. No fue más que una pequeña falta y, al fin y al cabo, la primera. Pero, Bella, para ser sinceros, os diré que me encantará castigaros.»

Hoy se cumplen doscientos años desde la primera edición de cuentos recopilados por los hermanos Grimm y no queríamos dejar de unirnos al homenaje. Al fin y al cabo, siempre ha latido algo perverso y fetish tras las historias tradicionales -atracción que los publicistas han sabido aprovechar frecuentemente (hubo hace unos años una campaña de calzado con heroínas de cuentos infantiles la mar de sugerente… pero no hemos podido encontrarla)-, así que no dejan de tener cierta culpa de que nos haya llegado el fervor y la inspiración que estas historias nos provocan, en todos los sentidos.

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La Bella Durmiente de los hermanos Grimm poco tenía que ver con la Bella y el Príncipe de la trilogía de A.N. Roquelaure (pseudónimo de Anne Rice) con la que hemos abierto este post… pero es otra forma de ver el cuento de siempre.

Y si aún no la leíste, la saga bedesemera de La Bella Durmiente fue reeditada el año pasado por la editorial Zeta, sin contar con que El Rapto, El Castigo y La Liberación de la Bella Durmiente de Rice están disponibles en la red de bibliotecas públicas de la Comunidad Valenciana (y que es fácil encontrarlas en la red en muchas webs y foros)

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