«MULTIPROPIEDAD» – parte 3

Viene de…

Multipropiedad, parte 1 – sobre las relaciones múltiples BDSM
Multipropiedad, parte 2
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Multipropiedad, parte 3.

COMO INTRODUCIR OTRA SUMISA EN LA RELACIÓN

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MINTIENDO:

Por supuesto, la que parece más habitual por lo que la gente comenta en canales, foros y demás, es hacerlo a la chita callando, a espaldas de la «legítima» y ocultándose entre matojos.

Este modo no me sirve. No se me ocurre qué clase de Amo puede caer tan bajo como para andar engañando a su sumisa, cuando estamos en un marco de relaciones donde puede hacerlo sin mentir y con la frente bien alta. Salvo que sepa que ella no va a aceptar el tema y no tenga la capacidad y paciencia suficientes para llevarla a su terreno por las buenas, o el coraje para plantearse que tal vez tenga que renunciar a esa sumisa si está tan interesado en tener otras y buscarlas acordes a sus deseos, para no necesitar mentirlas.

En todo caso, mentir no es una opción. Te acaban pillando y se supone que cualquier relacion BDSM se basa en la sinceridad y la confianza. ¿Cómo confiar en alguien que te miente?

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SIN EXPLICACIONES. CUANDO Y COMO ME DA LA GANA:

Una opción perfectamente válida. No todas tenemos ni deseamos tener el privilegio de poder poner reparos a las decisiones de nuestro Amo sobre este aspecto o cualquier otro. Lo único que todas tenemos derecho es a saber en qué tipo de relación nos metemos y aceptar o no en consecuencia.

Esto de sin explicaciones puede suponer que tu Amo, aunque no tenga ninguna intención de darte opción de veto, te cuente que está charlando con esta o con aquella y vaya compartiendo contigo cómo le va el tema. O puede suponer que puedas encontrarte de repente en cualquier momento con el asunto hecho sin aviso previo, a llegar al caso incluso de que tu Amo ni siquiera te informe si coge o no coge a otras personas bajo su collar, porque considere que no necesitas saberlo ni es asunto tuyo.

Y no nos equivoquemos, no es tan traumático. Hay muchas sumisas que se topan con esta situación desde que inician su primera relación, por mera casualidad; simplemente encontraron un Amo que ya tenía otras posesiones y obviamente no va a darle a ella explicaciones, que acaba de llegar… Y que así les va estupendamente, no esperan esa consideración, incluso puede coincidir más con sus fantasías que un estilo D/s más negociador. Depende de las necesidades y sueños de cada una y el tipo de relación en la que esté inmersa.

Posiblemente las que tenemos más problemas con estas cosas somos las que entramos en este mar en barca monoplaza y nos vemos en un momento dado ante la disyuntiva de cambiar a una embarcación con más asientos, bien porque se trate de otra relación con otra persona y otras expectativas, o bien porque nuestra relación con nuestra pareja habitual tienda hacia ese cambio.

También, por supuesto, quienes probaron y se les estrelló el transatlántico contra un iceberg. Es normal que si has tenido una mala experiencia puedas albergar resquemores y dudes mucho antes de repetirla, ocurriera por lo que ocurriera y fuera o no por culpa de la practica en sí o de patinazos y/o puñaladas colaterales.

Y tal vez algunas de las que nos contemplan a unas y otras desde el muelle indecisas.

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HABRÁ OTRA. CUANDO ESTÉS PREPARADA:

He aquí el Amo con instinto pedagógico, que sabe lo que quiere y confía en poder llevarte a su terreno por las buenas. No piensa renunciar, pero tampoco tiene prisa. Que viene a ser el mío en cuatro pinceladas.

Hay quien disfruta de la perfección de una obediencia absoluta (o más o menos, dentro de lo que cabe, ya que los absolutos son extremos utópicos), y se desespera y aburre con una sumisa indecisa, con límites, reparos y temores. Y hay quien está más interesado en el camino que en el destino, y se aburriría con una sumisa que no le ofreciera el reto de avanzar etapa a etapa venciendo las vergüenzas y las vacilaciones. Ni mejor, ni peor: caminos distintos, o distintas etapas del mismo viaje, no sé.

Eso sí, si te acojes a este argumento conviene, si eres Amo, que estés dispuesto a «preparar», no vale sentarse y esperar que el cambio ocurra por arte de magia. Y si eres sumisa, que estés dispuesta sinceramente a trabajar por ese cambio.

Y como esto de estar preparada suele ser bastante relativo, puede que coincida con el siguiente modo:

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HABRÁ OTRA CUANDO ENCONTREMOS ALGUIEN A QUIEN TÚ TAMBIÉN ACEPTES Y SEGÚN LAS NORMAS QUE PREVIAMENTE TÚ Y YO HALLAMOS CONSENSUADO.

¿Demasiadas condiciones para una relación de Dominación? ¿No es muy ortodoxo darle tanto derecho de veto a la parte sumisa? Puede.

Pero es mucho más fácil que una sumisa reacia se sienta más segura si en principio puede optar por situaciones que le resulten menos dolorosas o atemorizantes. Se me ocurren algunas posibilidades, por ejemplo la segunda sumisa podría entrar en las siguientes condiciones:

– sólo cibersumisión
– sólo para spanking
– que no haya intercambio sexual
– sin sesiones conjuntas (no quiero estar presente)
– sólo en sesiones conjuntas (no quiero quedarme fuera)
– admito sesiones conjuntas, pero nada de sexo entre nosotras
– que yo esté al tanto de todo, nada a mis espaldas
– que sus horarios coincidan de forma que no resten del tiempo que el Amo me dedica a mi.
– … …

Lo que se te ocurra que pueda salvar los problemas básicos para intentarlo. Cada persona es diferente y lo que para una puede ser insufrible para otra puede ser una tontería perfectamente asumible. De hecho puede que no sea ortodoxo pero para cambiar la situación en una relación ya consolidada es mucho más efectivo que el argumento de «otra, porque me apetece».

Por supuesto, habrá dominantes para los cuales plegarse a este tipo de restricciones será inadmisible y están en su pleno derecho. Lo tomas o lo dejas. Pero para otros puede funcionar perfectamente, depende del tipo de relación que tengas, lo fácil o difícil que te sea como Amo renunciar a la sumisa actual si no entra por el aro, los deseos que tengas de guiar a tu posesión hacia ese camino sin prisas si hace falta… En fin, cada maestro tiene su librillo.

No hay nada más bloqueante que un NO. Haz la pregunta de forma que te respondan NO y te quedarás sin material con el que negociar. Crea tensión entre los dos, genera malestar en el que se niega y en el que es rechazado, provoca angustia porque no eres capaz de entregar lo que tu Amo desea, e insatisfacción en éste porque no obtiene nada…

Consigue un «bueno…» y tendrás entreabierta la puerta y un pie ya pisando el camino, que «bueno» a «bueno» a saber a dónde llegará.
Muchas veces la meta no es inalcanzable en si misma, es la enorme distancia que nos parece que hay lo que nos asusta, la cantidad de posibilidades terribles que nos imaginamos que pueden darse.

El dividir ese salto en pequeños tramos, aplazar esas terribles posibilidades y enfrentarnos sólo a las que nos vemos capaces de afrontar, no sólo lo hace más fácil a la hora de avanzar en la práctica, si se da el caso de tener que ir pasito a pasito. También nos puede permitir avanzar parte del camino sólo en nuestra fantasía. Puede que luego, a la hora de llevarlo a la práctica, estés lista para saltarte muchos de esos pasos e incluso ir directo a ese objetivo final de «otra sumisa» sin necesidad de limitaciones, porque aunque al principio parecía tan difícil de asimilar, esos pasitos que se han ido dando mentalmente, a lo tonto a lo tonto, te han ido preparando.

No es lo mismo pensar en el concepto «otra sumisa» así, a palo seco, que ir pensando en posibilidades asequibles. Si se plantea un reto que crees que puedes superar, empiezas a imaginarte en esa situación, la analizas, te acostumbras a la idea, mentalmente le pierdes el miedo, barres las pegas que pudieras encontrar a esa situación… y sin llegar a vivirla es posible que descubras que la has superado y estás preparada para imaginarte en el siguiente paso, para plantearte un paso más y analizar los problemas y soluciones que en principio te plantea esa nueva situación.

Mi Señor empezó con lo de «no me digas que no puedes, dime qué crees que hoy por hoy sí podrías». Y mira tú…

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NO HABRÁ OTRA:

Según mi Señor, a todo dominante le agrada la idea de tener varias posesiones, si bien algunos renuncian voluntariamente a esta posibilidad y eligen la exclusividad para su sumisa por diversos posibles motivos.

Algunos de esos motivos son dignos de aplauso y desde luego muy respetables. Forman parte del compromiso con la relación que están viviendo.
Puede ser definitivo, o puede ser cuestión del momento y ser un límite que a saber si en el futuro cambiará. Tal vez es resultado del momento en el que se encuentra esa relación, o del momento que atraviesa la parte sumisa en su desarrollo, o incluso del momento que atraviesa su propio ser-dominante.
Sean unos u otros, están basados en una elección responsable y la responsabilidad es digna de agradecimiento, porque no siempre abunda como debiera.

De ciertos motivos que a veces se dan sobre todo en chats… desconfía. Igual solo quieren regalarte el oído y simplificar la pesca.

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lena{DR}
propiedad de Dragon
mayo’06

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– Multipropiedad, parte 4

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